2:19 de la mañana; en mi habitación se escuchan gritos de clamor, gritos que se ahogan, voces que no hablan pero voces que trascienden, que atraviesan el espacio de mi cuarto.
Quizás hoy mi propio yo esta tratando de salir, tal vez se ha cansado de estar preso, de vivir encerrado en códigos de buena conducta y de una falsa moral, siguiendo los valores que la vida le ha impuesto, quizás la falsedad de las palabras lo han hartado, debe sentirse agotado de despertar cada día encarcelado , vigilado por el equilibrio de la mente, ya no quiere contenerse ni archivar lo que piensa, quiere explotar y decirle al mundo, que es un ser apasionado con deseos de liberar de capturar la cordura y darle libertad absoluta ala locura.
Pero el reloj sigue marcando cada día la llegada de un nuevo escenario de tortura, donde mueren las verdades y florecen las palabras que todos espera escuchar; las paredes de mi alma retumban en reclamos por este encierro indeseado, mi propio yo me grita que es inocente, que Ancio inocente y que no a dejado de serlo, simplemente por que yo no le he permitido ser culpable de vivir.
Le grita la corazón, le reclama su cobardía, cobardía de no dar rienda suelta a sus impulsos, de consagrar sus alegrías, de soltarle las cadenas y permitir que nazcan indecentes pasiones escondidas.
El eco de mi ser, no son mas que los gritos desesperados de un yo condenado a cadena perpetua, amarrado con cadenas de actuar siempre en pos del bien, vendado con la inseguridad de los sentimientos; se ha perdido la boleta de salida, y cuando llega el momento de la fuga entra vil y despiadada la razón con la daga de la lógica cortando alas sin importar la velocidad del vuelo, ni la altura en que fuera; cada vez que esto pasa se vuelve mas confuso el nuevo plan para salir, se confunden las ideas, se olvidan los planes, y como si fuera poco hay que armar todo una gama de ventajas y placeres para convencer a la decisión de tomar una vez mas el riesgo de ganarlo todo, y olvidarlo todo.
Solo se que un día lograra volar fuera de la razón, el cuerpo y la mente, será libre, no importa por cuanto tiempo dure, solo importa respirar por si solo, no importa si llega la recaptura ya abra sido libre aun que fuere por un instante, antes de que la mente atenta como cual vigilante hábil frustre cada esfuerzo de mi yo, lo único que aun reconforta es que aquel cuidoso vigilante tendrá que aguantar los gritos hasta ceder o perder.
3:11 am, la cordura volvió a su lugar y mis manos olvidaron ya el dictado.



